
Ricky
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Dinero vs. Tecnología
La batalla que definirá el futuro
Introducción
Si bien, en la conciencia colectiva de la sociedad, existe la idea de que el capitalismo y el socialismo, o la democracia y la dictadura, o la república y la monarquía, son los sistemas que rigen el funcionamiento de la sociedad, yo creo que, por encima de ellos, existe desde hace siglos, un único sistema socio-económico que gobierna a TODA la humanidad: EL SISTEMA MONETARIO.

Luego, subordinados al Sistema Monetario, encontramos a esos dos grandes subsistemas que lo componen, y que no modifican ni sus reglas ni su estructura, a saber: el subsistema Económico, y el subsistema Social o Político.

Dentro del subsistema económico, encontramos distintos modelos, tales como el Capitalismo, Socialismo, Social democracia, Comunismo, etc.
Y dentro del subsistema social o político, podemos diferenciar entre Dictaduras y Democracias, Repúblicas y Monarquías, etc.
Los subsistemas económicos determinan la manera de administrar los recursos, de producir bienes y servicios, de comercializarlos, y de distribuir la riqueza entre los individuos de la sociedad.
En cambio, los subsistemas sociales o políticos establecen, entre otras cosas, las reglas de juego del subsistema económico.
Digo que, tanto el Capitalismo, el Socialismo, la Social democracia y el Comunismo, cómo las Democracias y las Dictaduras, o las Repúblicas y las Monarquías, son subsistemas, porque, si bien tienen sus propias reglas y dinámicas, muy distintas entre sí, no afectan las reglas y dinámicas generales del sistema rector al que pertenecen, es decir, al sistema monetario.
Ubicamos al subsistema económico en el mismo nivel que al subsistema social o político, porque pueden combinarse indistintamente. Por ejemplo, podría existir una Dictadura-Socialista o una Democracia-Socialista, o bien una República-Capitalista o una Monarquía-Capitalista. Es decir, las opciones de cada subsistema son incompatibles entre sí, pero combinables con cualquiera de las opciones del otro subsistema.

Muchos pueblos cambian de subsistema económico y social o político a menudo. Disconformes con el modelo actual, eligen un nuevo modelo en pos de mejorar el nivel de vida de esa sociedad, pero casi nunca lo logran. En general, en el mundo, hay un creciente y justificado descontento social, que provoca masivas movilizaciones de protesta, a veces pacíficas y otras veces violentas. Y esto ocurre en todos los subsistemas.
Se instaura un modelo, pero al tiempo fracasa; se cambia de modelo, pero también fracasa. Cada vez hay más pobres, más desocupados, más contaminación y se agravan notablemente los problemas ambientales.
TODOS LOS SUBSISTEMAS ESTÁN EN CRISIS, SIN EXCEPCIÓN
Pero entonces, ¿qué es lo que verdaderamente está en crisis? ¿Qué es lo que falla?
Lo habitual, es creer que el problema está en el modelo, en la ineptitud de los gobernantes, en la corrupción, en la condición humana, en la falta de moral y ética, en los inmigrantes, en el avance de la tecnología, o en cientos de razones indemostrables. Y mucho de eso debe haber. Pero somos pocos los que creemos y advertimos que, fundamentalmente, el problema es técnico, no ideológico, y radica en el SISTEMA. Si TODOS los subsistemas fallan, entonces, podríamos aseverar, sin temor a equivocarnos, que el problema está en el sistema que los contiene, es decir, en El SISTEMA MONETARIO.
La mayoría de la gente no cuestiona al sistema monetario. De hecho, ni se imagina que pueda existir una sociedad organizada de otra manera. Esto sucede porque existe un profundo condicionamiento social histórico, desde el mismo momento en que nacemos. Somos entrenados para vivir dentro de este sistema, desde la cuna misma, sin ninguna posibilidad de elegir otra opción.
El sistema monetario, creado originalmente como un instrumento para simplificar el intercambio de bienes y servicios, se ha transformado en un sistema complejo y omnipresente en todos los aspectos de nuestras vidas. Esta omnipresencia es tal, que mucha gente siente que el dinero es algo tan natural y esencial como el aire que respiramos, como si fuera parte de nuestra propia naturaleza biológica, una necesidad indispensable para nuestra subsistencia.
Pero no es así, el sistema monetario es “simplemente” una herramienta más, que debe estar al servicio de la humanidad, y no la humanidad a su servicio.
El sistema y su contexto
La teoría de sistemas, nos ofrece un marco fundamental para entender que nada existe ni se desarrolla en el vacío. La importancia del contexto es, de hecho, uno de sus pilares centrales.
Un sistema no se comprende analizando sus componentes por separado, sino viendo cómo interactúan entre sí y con su entorno. El contexto (el entorno) es parte de esa "totalidad". Una célula fuera de un organismo, una persona aislada de su cultura, o una empresa sin mercado dejan de ser lo que son.
Todo sistema busca un estado de equilibrio (homeostasis). Para mantenerlo o para evolucionar, debe adaptarse constantemente a los cambios del contexto. Un sistema que ignora su contexto entra en entropía (desorden, deterioro) y tiende a desaparecer.
Por lo tanto, desde la perspectiva sistémica, el contexto no es un simple "escenario", sino un factor activo y constitutivo del propio sistema.
Las fallas del sistema monetario
En el caso del sistema monetario, lo que está pasando, es que ha cambiado el contexto para el que fue creado hace más de 2500 años.
En ese sentido, es muy importante entender el contexto para el que fue creado, considerando que es un mecanismo diseñado para administrar escasez, y en el que sus tres funciones fundamentales dependen de ella:
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Precio como señal: El precio existe porque algo es limitado. Pero si ese algo es abundante, entonces, su precio tiende a cero.
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Dinero como medio de intercambio: Se usa para adquirir bienes escasos. Pero si nada es escaso, entonces, no hay necesidad de adquirir nada.
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Crédito/deuda como motor: El crédito existe para financiar la producción de bienes escasos. Si todo ya está disponible sin trabajo, el crédito pierde sentido.
En esencia, el sistema monetario es una respuesta adaptativa a la escasez. Y si la escasez desaparece, la respuesta adaptativa se vuelve obsoleta.
Entonces, el primer problema de contexto con el que se enfrenta, es que el desarrollo tecnológico actual y futuro, tiende a eliminar definitivamente la escasez, haciendo colapsar estructuralmente al sistema.
De hecho, muchos reconocen que estamos transitando el tiempo que nos llevará muy pronto a la era de la post-escasez. Un camino que puede durar años o décadas, pero que ya se ha iniciado y es irreversible:
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Excedente de información y cultura: Por primera vez en la historia, el conocimiento, la música, los libros, los cursos y el entretenimiento son casi infinitos y accesibles mayoritariamente de forma gratuita o a muy bajo costo (Internet, Wikipedia, Spotify, YouTube). La escasez de acceso a la información ha colapsado.
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Automatización y producción material: En sectores como la agricultura intensiva o la manufactura textil, producimos un excedente masivo. Se destruyen alimentos para mantener precios. Nunca hubo tanta ropa, comida o electrónicos de bajo costo en términos relativos.
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Energía renovable: El costo del sol y el viento cae en picada. La energía, el recurso fundamental, empieza a volverse técnicamente no escasa (aunque su almacenamiento y distribución sí lo sean por ahora).
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Bienes digitales y diseño 3D: Los modelos 3D, el software o los diseños pueden duplicarse a costo cero. Esto anticipa una economía donde lo físico podría seguir el mismo camino con fabricación digital distribuida.
Y este escenario no es solo "más barato", es un cambio ontológico: los bienes dejan de ser rivales (mi consumo no impide el tuyo) en la mayoría de los casos.
Hoy, vivimos la lucha entre la abundancia posible y la escasez mantenida por diseño. Es una época en la que nunca hubo tanta capacidad de producir con tan poco trabajo, y sin embargo nunca fue tan difícil para tanta gente acceder a lo básico. Y esto debido a sostener un sistema obsoleto para los tiempos que corren:
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Escasez inducida artificialmente: La mayoría de los productos físicos (zapatos, casas, móviles) no son escasos en términos absolutos, pero se mantienen escasos mediante patentes, control de la producción, obsolescencia programada y propiedad intelectual para mantener precios y beneficios.
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La mayor paradoja: la escasez de acceso y poder adquisitivo. Vivimos en un mundo con mansiones vacías y millones sin casa; con comida almacenada que se pudre mientras hay hambrunas; con ropa en vertederos y personas desnudas. No hay post-escasez porque la distribución es radicalmente desigual. La escasez es monetaria, no técnica.
Trabajo remunerado y desempleo tecnológico
Cuando hablamos de trabajo remunerado, nos referimos a “toda actividad productiva, manual o intelectual, que una persona realiza a cambio de una contraprestación económica en forma de salario, jornal, comisión, honorario o pago similar, convenido entre un empleador (público o privado) y un trabajador”.
Y en la economía actual, el trabajo remunerado no es una "parte" más del sistema monetario: es su soporte estructural invisible.
El sistema monetario moderno, está diseñado para que la moneda llegue a la población mayoritariamente a través del salario. Por lo tanto, el trabajo remunerado no es una opción dentro del sistema monetario: es su mecanismo de distribución más importante. Sin trabajo, la moneda se vuelve inaccesible para la mayoría.
Antes de la Revolución industrial, la gran mayoría de las personas activas trabajaban el campo. Con la automatización del agro, el campesinado migró a la ciudad y pasó a trabajar en la industria. A medida que la automatización fue conquistando la industria, los trabajadores migraron al área de servicios, que es el área con mayor actividad en la actualidad. El problema, es que la automatización sigue avanzando, y no se detendrá. Lentamente se están automatizando también todos los servicios. Por eso, dentro de muy poco tiempo, la mayoría de los trabajos del campo, la industria y los servicios, estarán automatizados… ¿y entonces, de que trabajaremos los seres humanos?
Hoy en día, gran parte de la población se pregunta:
¿Cómo puede ser que el desempleo sea un problema?... ¿Cómo puede ser que no se pueda solucionar… que sea crónico… etc… etc.?
Muchos otros, sin embargo, nos preguntamos todo lo contrario:
¡¿Cómo puede ser que todavía, tanta gente tenga trabajo?!
En el último siglo, surgieron múltiples e ingeniosos nuevos trabajos, muchas veces inverosímiles, carentes de sentido, innecesarios, que no cubren necesidades reales. Trabajos que no aportan nada, ni en lo personal, ni en lo colectivo, y cuyo único objetivo es emplear al desocupado, a cambio de una mínima suma de dinero que le permita mantenerse “dentro del sistema”, consumiendo, aunque sea lo indispensable, para sostener mansamente el régimen, sumido y sin cuestionamientos.
Empleos vulnerables que tienden a desaparecer
Administración y Oficinas: Son los más expuestos por su naturaleza repetitiva y basada en reglas.
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Entrada de datos: Transcriptores, codificadores y operadores de captura de datos.
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Procesamiento de documentos: Archiveros, digitalizadores y gestores de registros.
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Contabilidad y finanzas básicas: Tenedores de libros, asistentes contables y gestores de nóminas.
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Asistentes y recepción: Recepcionistas, secretarias administrativas y asistentes ejecutivos.
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Personal de gestión media: Roles de supervisión centrados en programar, reportar y monitorizar, ya que la IA puede aplanar estructuras organizativas.
Atención al Cliente y Ventas: Los chatbots y agentes de IA ya están asumiendo gran parte de la interacción rutinaria.
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Agentes de Call Center: Representantes de servicio al cliente y soporte técnico básico.
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Teleoperadores y telemarketers: Especialistas en ventas por teléfono y generación de leads.
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Agentes inmobiliarios: La IA puede automatizar la búsqueda de propiedades y parte del papeleo.
Tecnología y Roles Digitales: Los puestos juniors son los más golpeados, ya que la IA destaca en tareas de programación y creación de contenido básico.
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Desarrollo de Software Junior: Programadores de nivel inicial, testers de control de calidad (QA) y desarrolladores web.
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Diseño y creatividad: Diseñadores gráficos (para tareas de maquetación básica), productores de medios, técnicos de audio y vídeo.
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Comunicación y contenido: Periodistas (para reportes de datos y resúmenes), redactores de contenido de marketing (fórmulas), transcriptores, traductores (para documentos técnicos) y correctores de estilo (nivel básico).
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Científicos de datos y analistas: Roles que implican análisis de datos rutinario.
Finanzas, Derecho y Consultoría: La IA puede procesar ingentes cantidades de datos, lo que la hace ideal para la fase inicial de estos trabajos.
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Analistas financieros junior: Procesamiento y evaluación inicial de datos de mercado.
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Oficiales de préstamos (suscriptores básicos): Evaluación automatizada de solvencia.
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Abogados y asistentes legales: Revisión de documentos en fase de descubrimiento, análisis de contratos e investigación legal básica.
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Asesores de inversiones: Gestión de carteras y trading algorítmico.
Logística, Transporte y Manufactura: La automatización física (robots y vehículos autónomos) es una realidad creciente.
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Conductores: Camioneros de larga distancia y repartidores (paquetería y comida).
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Operarios de almacén: Gestión de inventarios, preparación de pedidos y operadores de carretillas elevadoras.
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Trabajadores de línea de montaje: Especialmente en manufactura rutinaria.
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Administrativos de inventarios: Control y optimización de stock.
Impacto en Sectores que se Creían "Seguros": Un hallazgo clave de los informes recientes es que la IA ya no solo amenaza los trabajos manuales o repetitivos. Profesiones que requieren alta cualificación, como las de la salud o la educación, también están viendo automatizadas sus tareas más administrativas o de diagnóstico.
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Salud: Enfermeras, farmacéuticos y trabajadores sociales (para tareas de papeleo, inventarios y diagnósticos preliminares).
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Educación: Tutores para materias básicas y correctores de exámenes estandarizados.
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Ciencias sociales: Historiadores y politólogos (para análisis de datos y textos).
Empleos Vulnerables por Nuevos Métodos de Producción: La tecnología no solo reemplaza trabajos manuales, sino que introduce formas de fabricar que cambian los roles tradicionales.
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Obreros de la construcción (para tareas básicas): La impresión 3D de viviendas y estructuras ya puede construir muros y elementos arquitectónicos con menos personal. Actividades que requerían varios albañiles pueden ser realizadas por una impresora y un par de operadores especializados.
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Artesanos y fabricantes de piezas (para producción en serie): La fabricación aditiva (impresión 3D) está cambiando la producción de piezas personalizadas y de repuesto en sectores como la joyería, la automoción y la aeroespacial. Esto reduce la dependencia de métodos de fabricación tradicionales y de la mano de obra asociada para esos procesos.
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Personal de mantenimiento de vehículos de combustión: Con el auge del coche eléctrico, que tiene menos piezas móviles y mantenimiento más predictivo (gracias al IoT), la demanda de mecánicos tradicionales para reparaciones complejas se reducirá.
El sistema tecno-económico
Sin duda, el próximo sistema socio-económico que rija los destinos de la humanidad, estará administrado por la tecnología. Por eso, podríamos llamarlo: SISTEMA TECNO-ECONÓMICO.
Hasta hace algunas décadas, el sistema monetario parecía un sistema irreemplazable, porque no existía otra herramienta, con alcance universal, capaz de sustituirlo.
Pero el avance de la tecnología, permite que hoy existan distintos mecanismos, al alcance de todos, capaces de administrar la producción y distribución de bienes y servicios de una manera mucho más inteligente, eficiente y equitativa que la moneda. Instrumentos que, sin lugar a dudas, podrían eliminar la desigualdad, erradicar la pobreza, evitar la sobreexplotación y el agotamiento de recursos naturales, reducir la contaminación, recuperar el medio-ambiente y mucho más.
Antes de continuar, me parece importante reiterar que mi enfoque no es ideológico, es pura y exclusivamente técnico. De hecho, el sistema monetario es para mí uno de los tres sistemas sociales más importantes creados por el hombre. Luego del lenguaje y la escritura, el sistema monetario, contribuyó al desarrollo de la humanidad de manera innegable, motorizando el progreso y permitiendo un avance social, científico y técnico sin precedente. Pero gracias a dicho revolucionario avance, el propio sistema quedó obsoleto, generando herramientas y mecanismos superadores.
Cambiar de un sistema socio-económico a otro, no es nada fácil. Y mucho más difícil es imaginar la transición entre un modelo y otro (por no decir imposible, para mí). Pero lo cierto es que hoy ya es completamente factible administrar la producción y distribución de bienes y servicios aplicando tecnología, con o sin dinero de por medio.
Si bien no es motivo de esta nota abordar los detalles técnicos de este nuevo sistema, tengo claro que existen al menos dos alternativas posibles y bien diferenciadas dentro del sistema tecno-económico:
El Tecno-feudalismo
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Sistema de dirección y planificación centralizada, equivalente en el plano monetario a las dictaduras capitalistas de extrema derecha, y que adopta un enfoque de gobernanza de alcance universal.
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En esta configuración, la figura del señor feudal es ocupada por las grandes corporaciones tecnológicas (denominados unicornios), que pasan a controlar no solo los medios de producción y distribución, sino también la capacidad de definir qué debe producirse y qué puede consumirse. De este modo, el margen de decisión individual queda acotado por los parámetros que esas mismas corporaciones establecen, ejerciendo un dominio que se extiende tanto sobre la generación de bienes como sobre los patrones de consumo.
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La libertad personal, en consecuencia, deja de ser un asunto de representación política para convertirse en una variable sujeta al diseño algorítmico y al manejo de los circuitos económicos fundamentales.
La Tecno-democracia
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Sistema enfocado en el individuo, superador de los sistemas liberales más democráticos que hayan existido jamás, sin gobernanza centralizada, pero con organizaciones regionales o sectoriales.
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En la tecno-democracia, los medios de producción estarían en manos de organizaciones sociales democráticas, abiertas a toda persona que desee participar. En este marco, cada individuo goza de plena libertad para elegir qué producir y consumir, siempre que su accionar se ajuste a las normas y reglas de convivencia establecidas por los distintos estamentos que integran la sociedad (ya sea una región, una empresa, un consorcio o cualquier otro ámbito de organización), cada uno con sus propias pautas de funcionamiento.
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De este modo, la autonomía personal se ejerce dentro de los límites que cada colectivo define para garantizar el orden, la cooperación y la viabilidad operativa, sin que ello implique una regulación uniforme impuesta desde el mundo o el país, sino acorde a las particularidades de cada espacio social, y siempre con atención a la factibilidad operativa y la sostenibilidad ambiental.
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Ejemplo de un modelo teórico en desarrollo, es la Economía Basada en Recursos (EBR), propuesta por el Proyecto Venus y el Movimiento Zeitgeist.
Conclusión
Estoy seguro de que estamos transitando una nueva era. Que somos una de las generaciones que habremos vivido esa transición. Que nadie sabe, a ciencia cierta, cómo será la sociedad del futuro. Que no podremos elegir ni definir ese futuro, pero sí que podríamos influir en su dirección. Y que ese futuro depende casi exclusivamente de nosotros, y del progreso de la ciencia y la tecnología que se está desarrollando hoy.
Por eso, me parece muy importante contar mi punto de vista acerca del verdadero problema que acecha a la humanidad, ese que muy pocos alcanzamos a percibir, porque la mayoría de la gente vive atrapada por un anacronismo social que los aferra a soluciones del pasado para enfrentar los desafíos del futuro, sin advertir que el futuro no es una extensión del pasado, sino su superación o su colapso.
No se trata de destruir el pasado, sino de entender que sus herramientas ya no sirven para construir el mañana.
El sistema monetario fue un invento genial. Nos permitió coordinar esfuerzos, acumular conocimiento y construir civilizaciones. Pero como toda herramienta, tiene un ciclo de vida. Y ese ciclo está llegando a su fin, no por fracaso moral o político, sino por éxito tecnológico.
La pregunta no es si el sistema cambiará, sino cómo y cuándo. Y en esa respuesta, todos tenemos algo que decir, aunque muchos aún no sepan que la pregunta existe.
El futuro no está escrito, pero sí está siendo programado. Y la programación de ese futuro no debe quedar exclusivamente en manos de unos pocos ingenieros o inversores. Nos pertenece a todos.
Y ese, es el verdadero desafío de las próximas generaciones.